Cuatro años queriendo saber, han sido demasiados años incluso para los vuestros, para quienes sin convicción siguieron las oportunas órdenes de los farsantes, las recomendaciones de los mentirosos. Demasiados años de odio y rencor hacia vuestros adversarios, a los que nunca tuvisteis por tales, sinó por enemigos a los que había que laminar, pero esto era demasiado para las personas normales, para aquellas que querían hacer de su partido un partido "normal", y de su país un país "normal" ¿cuantas veces le oímos decir eso de que a los españoles les interesan los problemas normales?
¿Cuantas veces Mariano debió sentirse solo en la mesa de Dirección mientras los demás fabulaban tramas conspiranóicas, se cuestionaban excelentes leyes sociales, se seguía el dictado de la Conferencia Episcopal o se mandaba a los militantes a la calle al sonar el silbato de la AVT?
Hoy ha matado al padre, no es un crimen, ni siquiera ha sido un accidente, ha sido la necesidad de terminar con un padre hosco, ruin y déspota, de acabar con unos hermanos farsantes, fulleros y tramposos y de desembarazarse de la influencia de unos periodistas incendiarios, cuyas cuitas personales con la izquierda están conduciendo a este país a los niveles de enfrentamiento civil de principios del siglo anterior.
Estáis solos aquellos que os habéis creído las mentiras del padre, estáis huérfanos, los vuestros hoy ya no son los vuestros. Mientras en España amanece un tiempo nuevo de retos compartidos, esa misma España os ha dicho que ya basta de utilizar su nombre para apuñalar al adversario, que ya basta de prostituirlo en nombre de las víctimas, que ya basta de mentir en su sagrado nombre.
A partir de ahora vagaréis como huérfanos por las mil colinas bajo el sol abrasador de un desierto hostil, con la única compañía del canto de las víboras y escorpiones a quienes habéis adoptado por mascotas, tendréis la compasión de los que un día fueron "los vuestros" pero también nuestro inmisericorde desprecio.
Buenas noches y buena suerte.