viernes, 25 de abril de 2008

La Sorpresa - Javier Fesser

10 comentarios:

Mercedes dijo...

Rojo, déjame que conteste a Robert, sobre lo que me decía en el otro post. Va ser un poco largo.

Gracias por pensar que soy buena persona, intento serlo, no sé si lo consigo, lo que es cierto es que me siento muy mal cuando que he dicho o hecho algo que ha podido molestar a otro.

No es por hacer la pelota, pero creo que tú y Rojo, también lo sois, por eso te mando saludos cuando te leo, y, por eso, a nuestro capitán lo bautizo con todo tipo de diminutivos (espero que no te enfades por ello, Rojo. Eso de los diminutivos es costumbre cariñosa galaico-astur. ¡Ni te cuento, Rojo, la de diminutivos variados con que me conocen en mi casa!)

Creo que las personas estamos por encima de cualquier ideología, cada uno de nosotros valemos más que cualquiera de ellas. Por eso, discutir por ello hasta el enfado me parece un poco bobo (salvo que la ideología desprecie tanto al hombre que prefiera su eliminación física o la de su libertad).

Sobre el autor que me propones, dime algún libro y te prometo leerlo en cuanto termine la larga lista de cosas que tengo pendientes. Sé que te gusta mucho la literatura, yo en esto soy un poco desastre. Soy muy mala lectora de novelas, tengo la sensación de que pierdo el tiempo, sin embargo, en plena contradicción, me encanta leer teatro o ver una buena representación. Esa afición se la debo a mi abuelo.

Virgilio Leret

La exposición es muy breve, tan sólo una sala. En ella están recogidas muchas fotos del aviador y varias maquetas de sus aviones, muchas de ellas realizadas por él mismo. Hay un uniforme suyo y varios mapas de rutas.

Lo que más me impresionó fueron dos motores a reacción hachos por él, un fuselaje y dos hélices. Una de las hélices están enteras y la otra aparece partida, si fuera un animal te diría que diseccionada, para ver la forma de la madera y de la estructura. Impresiona un poco ver que con tan poca cosa, en apariencia, se pueda elevar un avión, mantenerse en el aire y desplazarse volando. Estas piezas del avión están físicamente en la sala, las auténticas, nada de reproducciones o maquetas.

También se exponen algunos libros o anotaciones manuscritas del piloto.


Buen fin de semana a los dos

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...

Bon cap de setmana Merçé.

;-)

Ya ves que no he escrito nada de miedo, pero he encontrado este corto que trata un tema que es el que más miedo me da.

A veces es bueno recordar ciertas cosas aunque den miedo.

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...

A tu també Robert.

Bon cap de setmana.

Anónimo dijo...

Conclusiones nuevas en mi vida tras una dura semana:
1. No hay que tener miedo a nada.

2. No hay amores eternos, no hay amor, ningún hombre merece adoración sin condiciones. El amor siempre acaba, se destruye.

3. El único hombre que una mujer puede amar eternamente es a su padre.

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...

Vuela anónimo.

Suelta lastre y vuela alto, que eres un cisne.

;)

Archivero dijo...

No es de terror pero esto me gusta más.
De los otros relatos me disculparás que no te dé mi opinión pero soy muy mal crítico, en el sentido de que tiendo a ser demasiado exigente (igual que lo soy conmigo en todos los aspectos de mi vida) y por eso parece que nunca nada está bien. Al final parece que nada me gusta y si el otro es muy sensible lo nota.
Así que me evito hacer daño gratuitamente porque la opinión es sincera pero el juicio no es real. Incluso si algo me gusta mucho digo que está bien con tan poco entusiamo que no parece creíble.

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...

Tranquilo.

Yo también tengo mi criterio, y se donde estoy, pero son más necesarias las críticas de personas como tu, que los halagos.

Escribir para mi es solo un divertimento y una válvula de escape, y esta es la primera vez que pongo algo en un sitio más o menos público.

También tengo sentido del ridículo.

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Robert dijo...

Mercedes:
Carson McCullers es una autora del sur de Estados Unidos, te recomiendo toda su obra pero especialmente dos novelitas llamadas Franky y la Boda, y otra llamada La Balada del Cafe Triste.
Te agradezco muchísimo la gráfica explicación que me das de la exposición. En cuanto a que te parece perder el tiempo cuando lees novelas supongo que debe ser porque eres muy racional, pero yo creo que la fabula y la ficción nos enseña a comprender la realidad. De teatro soy un rendido admirador de la obra de Miguel Mihura, y creo que solo Shakespeare es superior al teatro de NUESTRO siglo de oro.

Capitan, no he podido ver ni escuchar el post de Javier Fesser, mi ordeñador debe estar estropeado.
Hoy hace sol (aqui en mi pueblo) y es fiesta.
Buen fin de semana a tod@s los moradores y visitantes de la Isla Tortuga.

ale dijo...

El sentido del ridículo es algo muy español o peninsular. Olvídalo y continua escribiendo, es la única forma de aprender, mejorar o darse cuenta de lo bueno o difícl que es. Es un ejercicio muy sano el transformar los pensamientos en palabras contadas, muchos de los problemas, preocupaciones o dudas se disipan por el camino.

Al anónimo le digo lo mismo que Sparrow, vuela. El amor existe, pero es cíclico, lo demás es cariño, apego, respeto. Ese amor quizás se pueda sentir por los padres o por los hijos. Pero el resto, al ser cosa de dos, es más difícil que sea eterno e incondicional. Eso es lo bueno de la vida, la cantidad de oportunidades que se nos presentan para ser felices. Hay que extraer lo bueno de lo que nos sucede y aprender de ello.