lunes, 27 de octubre de 2008

LA MANADA.




PREÁMBULO.

Todo empezó hace tanto tiempo que la búsqueda de recuerdos se convierte en una fatigosa tarea, minucioso trabajo de arqueología personal en las profundidades de la memoria de un viejo. El barrio de viviendas de Santa Rosa, situado en las afueras de una ciudad dormitorio del cinturón industrial de Barcelona, era un conglomerado de edificios construidos a principios de los años cincuenta con el fin de absorber las sucesivas oleadas de inmigrantes, andaluces principalmente, que llegaban a Cataluña atraídos por su dinamismo industrial, y por la creciente necesidad de mano de obra en las fábricas de la recuperada burguesía catalana. Enormes bloques de cemento y obra vista de más de diez pisos, de diminutas ventanas con tendederos repletos de ropa y comadres asomadas charloteando con sus vecinas, por donde salían aromas de pucheros y cocidos que combinados daban como resultado un olor penetrante que me acompañaría el resto de mi vida. Las calles eran un espacio asfaltado delimitado en el mejor de los casos por estrechas aceras, salpicado por una plaza en la que los jubilados y desocupados recién llegados compartían los bancos, y un descampado que un grupo de niños aprovechaba para jugar al fútbol entre piedras, cristales rotos y un desvencijado colchón que hacía las veces de improvisado banquillo de suplentes. Las pocas tiendas que ocupaban los bajos de los bloques de pisos, compartían el protagonismo comercial con los numerosos bares y bodegas de nombres tan poco originales como indicativos del origen de sus propietarios -Taberna Andaluza, Bodeguilla Gaditana, o Bar Rute-.

Fue dentro de este último donde la vi por primera vez, una amalgama de parroquianos se prestaba diariamente a consumir las pocas horas de asueto ante una mesa de cartas, o fumando en la soledad de la barra mientras contemplaban las voluptuosas formas de Loli, la hija del dueño del local. “La Loli” era una muchacha cordobesa de 15 años, que había llegado con sus padres hacía poco al barrio, una morena de bandera, de ojos verdes como la botella de Pippermint de la estantería, que aparentaba más edad de la que realmente tenía, y a la que la vida había obligado a crecer deprisa entre borrachos y jugadores. Como la mayoría de los chicos de Santa Rosa, nunca terminó el colegio; su padre la puso detrás de aquella barra con apenas trece años, y ella poco a poco se fue convirtiendo en la musa que inspiraría el lienzo de mi existencia. Cada mañana al dirigirme a la escuela, pasaba ante la puerta del Bar Rute, y asomaba de forma tímida la cabeza para verla, Loli desde la barra me dedicaba a veces una sonrisa pícara que después yo recordaba en el lavabo del colegio mientras me entregaba a la práctica onanista matutina previa a la clase de manualidades…

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo siempre había creído que lo del onanismo era lo que hacía Puyol y ahora Montilla con la lengua Catalana.


¡Con lo bien que iba el cuento....!



Mercedes

Anónimo dijo...

Por qué este cuento sale en mi ordenador y en el de la oficina no????


Mercedes

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...

Jajajaja Mercedes, no tomes conclusiones precipitadas, no tiene nada que ver el onanismo con la asignatura de Lengua española ( ni catalana).

De hecho voy a cambiarlo para que no se preste a confusión.

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...

Ya está cambiado, así no se hieren susceptibilidades.

Y no es un cuento, con el tiempo espero que vaya tomando cuerpo algo de más entidad.

PD:

Con lo fácil que habría sido poner un (continuará)

;)

kiko dijo...

en el baño del cole... depravadillo¡¡¡

muy bueno.

Anónimo dijo...

Lo de la clase de manualidades es mucho más ocurrente...

Y así, además, no puedo meterme con Montilla. Cachis :)

De verdad que iba muy bien, a ver si sigue en esa línea.

Mercedes

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...

Kiko, todo es ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

;)

CAPTAIN JACK SPARROW dijo...

Te aseguro mercedes, que no hay nada más lejos de la política que esta historia ( de momento).

:)

Pero ya sabes que la política acaba corrompiéndolo todo, o al revés, la realidad acaba por corromper la política.

Y hasta aquí puedo leer.

Anónimo dijo...

Por Dios ¡Qué intriga! Y ¡Que informe más aburrido me estoy leyendo!

Escribe pronto la segunda entrega :)

Mercedes

Robert dijo...

...joer!!!!mi capitan, esto pinta bien....y solo es el preambulo!!!

...me gusta el folletín...., aunque...donde esté un buen informe....

maria dijo...

joer hijo, qué maravilla...andas inspiraó últimamente. Las musas que nos han abandonado por estos lares se han ido a tomar el sol a Isla Tortuga...

Un saludito a todos los demás, mi querida Mercedes, Kiko, David...andamos muy liadas de nuevo con la vida de estudiante...

maria dijo...

Robert...no me olvido de tí tampoco, saludos...

Anónimo dijo...

saludos, María. No estudies mucho

Mercedes

kiko dijo...

si después del baño ibas a clase de manualidades.... se podria decir q estabas haciendo un precalentamiento????

además yo iba a pretecnologia no a manualidades¡¡¡

jajajaja¡¡

Bolzano dijo...

Luego me dices que mi blog está bien, pues no veas con el tuyo.

Espero hacer un pequeño seguimiento de las andazas del pirata en la Isla de la Tortuga (lo he añadido a la lista de blog que sigo para tenerlo presente)

Pues la verdad es que me gustó este preámbulo. Describes muy bien todo el perfume que se vivió en la Cataluña de los años 70.

También veo que aquí pones los largos, jajajaja y en tusrelatos los breves.
Te desenvuelves bien en las dos facetas.

Saludos